SOLO
EL PRINCIPIO
No se trata solo
de dibujar, tampoco es garrapatear, mucho menos fotografiar o pintar, es todo
esto y mucho más. Ilustrar es tan especial que faltan palabras para
definirla. Prácticamente a nuestro
alrededor la misma naturaleza nos ilustra sus mejores formas, colores, ángulos,
fugas, contornos, sombras, luces, olores y sabores, entre otros. ¿Qué decir ante tal maravilla? Nada, solo
callar y contemplar lo que el mejor ilustrador del universo ha podido plasmar
en el lienzo de la creación, a pesar de lo que el hombre ha hecho por manchar y
destrozar semejante estampa.
Inevitablemente
hay que verla como un dibujo o imagen que adorna un libro, una pared, una tela,
un cuerpo, en fin, el medio es lo de menos. Lo de más es la creatividad que
lleva implícita, además del trabajo permanente y constante a través de la
investigación, los bocetos, la observación, el pulimiento y tantas otras cosas
que hacen posible una buena ilustración que transmite ese sentimiento que el
autor ha puesto en cada trazo, ofreciendo al espectador todo un deleite visual.
La ilustración
se inicia con la invención de la imprenta que enterró los manuscritos, pero que
abrió un campo de acción a los miniaturistas quienes se dedicaron a ilustrar
con sus composiciones y caracteres las iniciales de los párrafos y las márgenes
de los libros que hoy en día llamamos incunables por haber sido impresos en el
siglo XV.
Una ventaja que
tuvieron los ilustradores del siglo XVI fue que sus planchas podían ser publicadas
al mismo tiempo que el texto, lo cual incrementó el intercambiarlas como
láminas sueltas.
En los siglos
XVII y XVIII ya no se grabaron las ilustraciones sobre madera, sino en cobre,
al buril o aguafuerte. Llaman especialmente la atención
estas técnicas que tienen su origen en el desarrollo mismo del hombre cuando
talló hueso o piedra para fabricar el buril, antes de dominar el metal;
mientras que el aguafuerte se manejó como una modalidad de grabado sobre una
plancha metálica de hierro, zinc o cobre.
Francia merece
especial mención por el impulso que le dio a la ilustración de la mano del
periodismo ilustrado, antecesor de la
ilustración tipográfica que aceleró la publicación de los dibujos de pluma o
lápiz.
Actualmente los
ilustradores son comparados con artistas plásticos y diseñadores gráficos, de
la mano de la ilustración digital que se
caracteriza por la creación de obras directamente en el computador, usando
software para tal fin y con ayuda de dispositivos como lápices ópticos y
tabletas digitalizadoras. No se trata de corrección de imágenes a través del
computador, tampoco de digitalizar y editar dibujos creados a mano, sino de que
el artista cree directamente sobre la pantalla (en ocasiones a partir de un
boceto similar) dando como resultado, generalmente, imágenes vectoriales
producto de la suma de miles de trazos independientes que en conjunto forman la
ilustración.
En este punto es importante mencionar a Lawrence
Zeegen, educador, escritor, ilustrador, decano de la Escuela de Diseño de la
London College of Communication, Universidad de las Artes de Londres. Como
escritor, cabe destacar su libro titulado “Principios de Ilustración”[1] donde expone claramente las claves de la práctica
profesional: desde cómo generar ideas o qué medios y
utensilios pueden emplearse para dibujar, hasta cuáles son los sectores del
mercado que suelen requerir los servicios de un ilustrador, las claves para
elaborar un portafolio y otros materiales de presentación y, finalmente, los
aspectos básicos sobre la producción y la impresión de trabajos de ilustración.
Como diseñadora de modas me llaman especialmente la atención las páginas
dedicadas a la ilustración y el diseño textil. Podríamos reunirlas en dos
palabras: ilustración textil que nace de la necesidad de aplicar la ilustración
y el diseño para generar un producto diferente, seductor, creativo, de calidad,
un lenguaje incomparable que tiene identidad propia, interpretado y
reinterpretado artísticamente a partir de temáticas, personajes, íconos,
símbolos, con rasgos propios, rica en posibilidades gráficas por explorar. Por lo tanto, involucra trabajo, talento y la
cooperación de muchas personas que tienen la pasión y la dinámica del oficio,
la disciplina y la perseverancia de organización y trabajo en equipo. En otras
palabras, emprendimiento que se amplía y se diversifica permanentemente.
Es solo el principio de un proceso creativo que incluye materiales
textiles, atuendos, poses, colores, texturas, impresiones, pasos no
necesariamente consecutivos, pero que deben gozarse, disfrutarse, ser curioso,
indagar, investigar, dibujar día tras día y avanzar en las diferentes
propuestas donde la imaginación y la creatividad no tienen límites.
REFERENCIAS
Extraído de http://ggili.com/es/tienda/productos/principios-de-ilustracion-1# el 18 de abril de 2015.
Extraído de http://galerias.bid-dimad.org/bid_14/?p=2061 el 18 de abril de 2015.
ZEENGEN,
Lawrence. Principios de ilustración (en línea) http://site.ebrary.com/lib/bibliocunsp/reader.action?docID=10675544 (citado en 18 de abril de 2015).
Extraído de http://laurapaez.com/como-dibujar-figurines-de-moda/ el 18 de abril de 2015.
[1]
ZEENGEN, Lawrence. Principios de ilustración (en línea) http://site.ebrary.com/lib/bibliocunsp/reader.action?docID=10675544 (citado en 18 de abril de 2015).
PRINCIPIOS DE ILUSTRACIÓN
LUISA CRISTINA AVELLA MOLINA
24/04/2015
ILUSTRACIÓN DIGITAL








